Un buen dominio
¡Todo proyecto para Internet comienza con un buen nombre de dominio!
Antiguamente, antes de bautizar con un nombre a nuestro emprendimiento uno recurría a los registros públicos y averiguaba si otro ya se nos adelantó. Pero hoy, nada como googlear. Si ya hay uno, parecido o similar, mejor rómpete el cerebro buscando otro. Tu emprendimiento debe llevar un nombre único, distintivo y exclusivo en toda la galaxia. Que si lo logras, te dará la ventaja de tener un nombre de dominio de Internet también único.
Si no encuentras un .COM disponible, no siempre tienes que registrar un .NET o .ORG. Aunque es legalmente válido, violarás un principio elemental del márketing: ser únicos. Pero si lo encuentras, y deseas que nada ni nadie se parezca al tuyo, entonces también registra las extensiones más populares (.NET, .ORG., .BIZ, .INFO, .MOBI). Sino pregúntenle a Terra.
Hay quienes, al no encontrar una extensión popular disponible, se deciden por un .PE o .COM.PE. Y aunque están en su derecho, se pierden la oportunidad de ser únicos. Ignoran que esta opción es recomendable para proyectos enfocados a mercados regionales (Perú, Chile, etc.).
También hay quienes, que en el ejercicio de su creatividad anteponen o posponen la palabra “peru” al nombre ideal (chiclesperu.com o perugemelos.com), pero no siempre cae bien. Si me consultas al respecto, te aconsejaría refundar tu iniciativa.
Cuando se tiene un nombre bastante propio o artísticamente compuesto es más fácil encontrar un .COM disponible. El único detalle es que no siempre son fáciles de pronunciarse, menos repetirse, y peor aún retenerse a la primera oída; aunque irrelevante si se dispondrá de una maquinaria arrolladora de promoción y publicidad.
Una vez encuentres un buen dominio y lo registres, por favor, cuídalo como oro. Si no te dieron el usuario y clave del dominio, tu proyecto corres peligro. En ENTERMINISTRY.COM™ hemos atendido a personas y empresas que fueron a una tiendita a contratar su página web, y luego del año, al verse desaparecidos en Internet, volvieron a la tiendita y se dieron con la sorpresa que ya no existe tal negocio. ¡La canción, pues! Pensar en otro nombre (pecado criminal), o esperar que sea liberado, si es que antes no lo revenden.


